Fidel Gómez Vitoria, 20/mayo/2.000
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- Se acabó la liga más importante de la Historia del Glorioso. El equipo termina sexto -su mejor clasificación de largo en liga- se mete en la Copa de la UEFA y se consagra, por primera vez, como el mejor equipo vasco de la temporada. Un éxito sin precedentes. Sensacional, difícilmente repetible. Con un mérito inconmensurable, dadas las limitaciones del club en muchos aspectos en relación con sus rivales y compañeros de categoría. Un año que siempre recordaremos los seguidores de este club, los antiguos y los nuevos, los jóvenes y los viejos, las peñas y los tranquilos, los alaveses y los que se han enganchado a este equipo desde más allá de nuestro territorio.
- Termina la liga más igualada de las que recuerdo, y el equipo ha estado metido en ella casi hasta el final. En el carrusel de resultados sorprendentes que se han dado a lo largo del año, la última jornada no se quedó corta. Si el equipo hubiese ganado, podría haber sido tercero. Tampoco voy a ser tramposo: si desde principio de temporada se hubiesen dado los resultados previsibles a priori, a estas alturas estaríamos a lo peor lamentando cosas peores que perder en San Mamés.
- Una año que terminó en un partido que recogió lo mejor y lo peor de la temporada. Un Alavés capaz de crear peligro lejos de Mendizorrotza, pero con una efectividad cara al gol intermitente. Un equipo construído de atrás hacia adelante, pero que de vez en cuando se muestra vulnerable. En San Mamés se hicieron más ocasiones que en ningún otro partido de este año. Sin embargo, fue el rival quien aprovechó de nuevo los escasos despistes, y se acabó perdiendo. Cosas del fútbol.
- Por un momento, cuando Salinas empató -grande hasta el final el Abuelo- pensé que el maleficio se podría romper y que el Glorioso podría al fin ganar al Athletic en liga. Ya es desgracia la que tenemos con este equipo. Está visto que no los ganamos ni cuando somos mejores -treinta y ocho jornadas no mienten- somos mejores que ellos. Encima cuando se quiere hacer una fiesta para despedir a Salinas, ellos despiden el mismo día a Fernández. El niño en el bautizo y el muerto en el entierro...
- Lo único que me alegra de la derrota de ayer es que va a servir para tapar algunas bocas empeñadas en ver cosas raras basadas en unas supuestas relaciones de hermandad que en realidad no son tales. Desde allí se nos ve como un equipo mascota, y desde aquí tenemos un tremendo complejo de inferioridad. A una mascota se le echan los huesos, pero se le castiga cuando quiere llevarse el solomillo. Se le puede acoger cuando está el la calle medio muerto expuesto al frío, pero no dejaremos que nos amargue las vacaciones. Desde aquí, por otra parte, no entendemos la forma de ser de una gente que tiene un elevado concepto de sí misma, muchas veces justificado, y que valora mucho más lo que tiene que nosotros lo nuestro. También en el fútbol.
- Y como el que no se consuela es porque no quiere, la derrota nos ahorrará el tener que escuchar cada dos por tres la que se convertiría en nueva doctrina oficial: "estáis en la Champions gracias a que nos dejamos". Bueno, pues no. Lo mismo que pudo haber ganado el Alavés, creo que el Athletic hizo lo que tenía que hacer: intentar ganar, y lo logró. Sabemos que, si algún día la situación requiere que el Athletic gane a algún otro equipo en la última jornada sin jugarse nada, y eso nos beneficia, también saldrán a pelear e intentar ganar. O eso espero. Es bueno conocer a la gente.
- Bueno, pues se acabó lo que se daba hasta dentro de un par de meses. Junio y julio nos traerán rumores y fichajes, agosto partidillos y el inicio liguero, septiembre la UEFA, y todo volverá a girar de nuevo. Hasta entonces, intentaremos aguantar como sea.
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