Informaciones sobre el Deportivo Alavés

Glorioso 0 - Barça 0: ¡Qué punto más rico!

28/8/2005 - 02:53 - Enviada por fidel

Regresó la Primera División a Mendizorrotza, y lo ha hecho a lo grande, con buen ambiente en las gradas, el campeón vigente con un equipo plagado de jugadores de renombre y un recién llegado que ha aguantado el tirón apurando sus bazas. Alavés y Barça han disputado noventa minutos vibrantes, en los que los azulgranas han dominado y en el que los gasteiztarras han defendido con orden, apoyados en la soberbia actuación del guardameta Bonano, que ha cuajado una de las mejores actuaciones de un guardameta en Gasteiz en los últimos años ante el club que le trajo a la liga española. El resultado, un empate sin goles, se antojará corto, incluso como pinchazo, para los de Rikjaard, pero deja un punto que sabe a gloria a los de Cos, que han aprobado el primer test, uno de los más duros, y tienen quince días por delante para pulir los diversos aspectos en los que se ha visto una capacidad de mejora, en algunos casos bastante grande.

Las dudas que existían sobre la alineación inicial albiazul fueron resueltas con la presencia de Juanito y Sarriegi en el centro de la zaga y de Jandro como compañero de Astudillo en la medular. Edu Alonso y Poli ocuparon su puesto en las bandas y, por delante, los cuatro clásicos de la pasada campaña, De Lucas, Nene, Navarro y Bodipo.

La cortesía del campeón hacia el recién llegado duró apenas veinte minutos. Hasta el minuto 21 el juego se disputó a un buen ritmo, pero sin peligro para las respectivas porterías. Algunas características de esos minutos se mantuvieron durante todo el choque: la presión muy arriba del Barcelona, su mayor "calidad-punta", el terror albiazul al uno contra uno y su querencia al juego de pase, no exento de imprecisiones fuente de peligro para el equipo local, la movilidad de los hombres de adelante azulgranas -Ronaldinho, Eto'o, Giuly- la eficacia de la a veces caótica defensa gasteiztarra y la lentitud de ideas local a la hora de hacer algo con la pelota que no hiciese acabar ésta en las botas de un jugador con camiseta azulgrana.

A partir del minuto veinte, un Barça que parecía tímido empezó a dar latigazos, y empezó el recital Bonano. Eto'o, Giuly y Deco pusieron a prueba la colocación y reflejos del arquero albiazul casi sin solución de continuidad. El Alavés tenía auténticos problemas incluso para sacar la pelota controlada desde su zona defensiva. Cuando la pelota conseguía llegar a los hombres de adelante, aparecía la imprecisión, a veces con peligro por la capacidad de los catalanes de aprovechar las recuperaciones de balón. La teoría de ganar metiendo más goles que el contrario parecía que iba a quedar para futuros compromisos.

Antes del descanso, el dinámico Giuly no acertaba a rematar en el área chica un servicio surgido de la magia de Eto'o. Casi de milagro, los albiazules llegaban vivos al vestuario.

En la reanudación, y tras un primer ataque albiazul, el Barça desplegó toda su capacidad de agobio sobre el rival. Primero Eto'o y luego Ronaldinho hasta en tres ocasiones obligaron a Bonano a desplegar todas sus buenas artes, incluso en la colación de los postes de su portería, que repelieron dos remates blaugranas que parecía iban para adentro. La entrada de Wésley -al que animaba una pancarta en la tribuna principal- ayudó a dar más movilidad al juego creativo albiazul y a descongestionar el centro del campo, una maraña que Jandro no consiguió deshacer. El Alavés tuvo su mejor -única- ocasión avanzada la segunda mitad, cuando un balón que pasó de Arthuro a De Lucas, cuyo centro llegó a los pies de Bodipo, que mandó la bola al poste izquierdo de un afortunado por una vez Víctor Valdés.

Antes del final, el peligro llegó para los albiazules en jugadas a balón parado. Sendos saques de falta de Ronaldinho -por lo demás, muy bien tapado por Edu Alonso- salieron rozando el larguero, uno de ellos con intervención, cómo no, de Bonano.

Con el final del partido, la sensación de alivio se mezclaba con la alegría por el punto consegudo en las repletas gradas de Mendizorroza. El Alavés había vuelto a Primera División, y salía entero, pese a la escasa presencia ofensiva mostrada y gracias a una sorprendente capacidad defensiva ante un equipo con el casi Bota de Oro y varios Calcetines de Plata continentales.